TOP MENU

CAPITULO II:  LA CUEVA DE LA SERPIENTE
(Continuación de la Novela  “El Códice Nahuatl”)

Durante la noche se me repetía incesantemente en los sueños  las imágenes del lugar “el cerro torcido” y las frases del códice: “De las siete  cuevas la primera esta al pié del dios Coltzin. La puerta esta detrás del muro, y bajando las escaleras la piscina de la serpiente. Al frente esta la otra puerta la que lleva a  nuevas puertas por donde fácil es perderse, y difícil encontrarse”…A tal punto fue la reiteración  que me desperté varias veces durante la noche para beber agua, y anotar lo que sentía que podía ocurrir una vez que traspusiéramos la segunda puerta y llegáramos a ese aparente laberinto de túneles.  Recordando la historia de Teseo y el hilo de Ariadna, se me ocurrió llevar conmigo una soguilla (pavilo o cabuya) que solicité a la dueña del pequeño hotel. Dejaría un rastro que nos protegiera el retorno.


Temprano por la mañana, luego de desayunar nos reunimos en la plaza de armas con Don Miguel, Francisco y el Dr. Álvarez.  Allí repasamos la lista de  los equipos que llevaríamos  y con la ayuda de dos trabajadores de la sindicatura, nos dirigimos al cerro de Coltzin. No fue nada fácil meter el   bote inflable por la cavidad de la montaña sin embargo floto muy bien sobre el pequeño ojo de agua, conduciéndonos hacia la otro orilla, y así poco a poco fuimos pasando de un lado a otro alumbrándonos adecuadamente  con las linternas en la penumbra,  penetrando en las profundidades de aquel paraje ancestral. Como en el lado opuesto había una entrada , avanzamos por ella siguiendo un  túnel  llegando al cabo de un rato  a la encrucijada de caminos que había visto la vez anterior. Esta vez venía dejando la soguilla sobre el suelo , habiéndola anclado o amarrado previamente en su extremo inicial  en una estalagmita del piso de la entrada.
Francisco fue el primero en fijarse de la presencia en los muros de petroglifos. Eran  marcas de glifos  aztecas tallados en las paredes de la caverna, delante de cada entrada, a manera de indicaciones .


-¡Fíjate Jenny en estos grifos!, perdón Joe…

Tras la indicación de Francisco hice cantidad de fotos de todo el lugar, especialmente de los detalles donde destacaba una serpiente.
- ¡Profesor Álvarez!, ¿ nos puede ayudar a descifrar esto? –dije yo.

-Estos glifos vienen acompañados de números. Podrían estar indicando fechas. ¡Sí! Eso parecen. Lo curioso es que son fechas a futuro.
A ver esta correspondería…¡No puede ser!

-¿Qué ocurre profesor?- intervino intrigado don Miguel.

-¡Es este año! Esto parece una broma. No puede ser cierto.

-¿Lo que dice usted doctor Álvarez es que es difícil de creer que seamos parte de una profecía?.-Comento Francisco.

-Pues, ¿quién lo diría?-dije yo- Esto se esta poniendo más interesante de lo que hubiese imaginado. Pues lo que siento en éste momento caballeros, es  que la entrada es la que tiene esa marca y esta fecha. ¡Síganme!…

-¡Con cuidado Joe ! …Porque esto sí puede ser peligroso. Podrían haber muchas trampas aquí . Recuerde que guardan el tesoro de un  conocimiento ancestral. Mejor ir despacio- intervino el profesor.

Apunté la linterna hacia aquella entrada marcada por la fecha  viéndose a continuación  en el suelo como unas piedras grandes que sobresalían, y el piso se veía en movimiento. Eran decenas de serpientes  que se agitaban , hubo que improvisar unas antorchas para pasar en medio de ellas. Se veía que bajaban de huecos en el techo. Una de las piedras del piso que formaban parte del sendero no estaba firme y al pisarla casi me caigo en medio de las serpientes, felizmente de atrás me sujetaron. Este corredor duró poco y de pronto el camino terminaba delante de un abismo. Al acercar las linternas se veía que abajo, a gran profundidad  cruzaba un río subterráneo. Ubiqué una saliente lateral o cornisa y por ella, con sumo cuidado avancé hasta hallar otra entrada que nos llevó a los cuatro a un salón amplio circular donde sobre una mesa de piedra se encontraba como un recipiente semi esférico cristalino negro, como de obsidiana, con una pequeña cabecita en la parte superior  de un mono y con sus brazos flexionados sujetándose la frente. Era magnífico.  ¡Era muy similar al diseño que el profesor Álvarez había dibujado en sus especulaciones!…


Nuestro arqueólogo  al entrar en el salón, nos pidió que nos hiciéramos a un lado, observando detenidamente toda la habitación. Luego de lo cual  con un bastón con el que se apoyaba al caminar empujó a la distancia ligeramente el recipiente. Pero no ocurrió nada, lo cual  animo al síndico a acercarse pero el profesor lo sujeto del pecho y cayeron  del techo alrededor de la mesa varias lanzas antiguas . Una vez que nos paso el susto, nos  acercamos lentamente y el profesor siempre observador de los detalles, tomó el objeto  entre sus manos mirándolo detenidamente.
-¡Aquí esta ! El primer objeto  de los siete nombrados.¡Todo era cierto!


Felicitaciones a todos.

Al acercarle la linterna me fijé que el recipiente reflejaba en la pared de la cueva siete círculos  en lo que parecía ser un mapa.
-¡Fíjense en la pared! –dije yo-¡Es un mapa!... Me parece que  hace alusión al Valle de las Siete Luminarias, el Valle de Santiago en Guanajuato cerca de Querétaro. Ya se lo había comentado a la doctota Garza, que aquel lugar aparecía sugerido en el códice , el cual es un lugar más que especial y me parece que esto lo confirma. Cada hoja del códice repite y a la vez profundiza los datos anteriores.


Recuerdan que el códice decía: “En la primera cueva se encuentra el primer objeto , negro como la noche y brillante como el cristal. Hecho con la sangre del volcán, pulido con la sabiduría de los dioses. En la segunda cueva que esta en el valle de los siete cráteres, el segundo objeto . Rojo como la tierra, frágil como la vida . En su interior están las semillas de un tiempo mejor. Tienen que ser  sembradas en los siete hoyos para que den las siete plantas del maíz perfecto. Si combinan la complementación y la causa, generaran el cambio.”

-Tiene mucho sentido Joe, -sentenció el Profesor Álvarez-, porque hay investigadores que por algo situaban supuestas ciudades subterráneas debajo y entre  aquellos siete cráteres que estarían relacionados astronómicamente con la Osa Mayor.

-¡Oye Joe!...-intervino Francisco-, mira en la pared donde has proyectado las siete luces, hay siete perforaciones oscuras en la roca, ¡sí observan bien hay hasta la forma del mono envolviéndolas a todos.

-Es la misma imagen del mono de la escultura dijo Don Miguel

-Parece que señala y  marca especialmente a uno de los cráteres Joe.  El mono tiene entre sus manos al…-No terminó de decirlo Francisco
-¡Al de la Hoya de Cintora!- preciso el Doctor Álvarez. -¡Allí hay que ir! Ese es el siguiente punto.

Todos celebramos en ese momento el doble hallazgo, y la certeza del siguiente punto que debería tocarse.


Tomé hartas fotos y hasta hice un dibujo, a manera de un croquis de aquel diseño en la pared.  Salimos con sumo cuidado y siguiendo la cuerdita que había puesto que nos permitió volver sin novedad al lago para tomar la balsa.


Una vez que salimos de la cueva  entrevisté a cada uno de los participantes del descubrimiento recogiendo  sus impresiones generales de la aventura tomándoles fotos con el objeto entre manos, y luego volvimos al hospedaje para recoger nuestras cosas. Mientras nos preparaban un suculento almuerzo aproveché de inmediato para avisar por teléfono a la Dra. Garza y a Don Ángel manifestándoles el increíble éxito que habíamos obtenido. Ellos quedaron maravillados por la evolución y desarrollo de los acontecimientos; también avisé a mi periódico y viajamos urgentemente a Culiacán para hacer los envíos por internet del insólito hallazgo  apoyándolo  con las  fotos espectaculares y con el relato pormenorizado . Mi jefa  que es la directora editorial del periódico,  quedo más que complacida por la primicia y exclusiva. El profesor Álvarez a su vez completó  el reporte para el Museo Antropológico .


Don Miguel nos había despedido muy entusiasmado por la repercusión turística y la notoriedad  que esto traería a su pueblo, por lo que se sentía muy agradecido, ofreciéndome su amistad y gratitud eterna, asi como dejándome las puertas abiertas para cuando quisiera volver. Lo cual se lo agradecí mucho. Y nos informó que los extranjeros que amenazaban con presentarse, fueron interceptados en la carretera  por la policía local,  encontrándose en su poder  una pertenencia del arqueólogo que había desaparecido, una pequeña reliquia que él siempre llevaba colgada en su pecho y por la que se le conocía, por lo cual habían sido retenidos y llevados a Culiacán. Nos sentimos complacidos por las noticias.


Ya por la noche en el hotel de Culiacán, después de terminar de escribir el reportaje, de enviar las fotos y hablar con mi familia en video conferencia, apareció en el hotel Francisco, compañero de aventuras. Subió hasta mi alojamiento y lo recibí en mi habitación .
-¡Hola Joe! ¿Qué tal el reportaje?

-Bien Francisco. Ya lo envié  a mi editor y me esta ofreciendo aumento de sueldo.¡Imagínate!

-¡Que bien! Te lo mereces porque eres un buen reportero. Bueno , mira la verdad es que…No sé como decírtelo…Yo quisiera que Jenny aceptara este regalo que le he traído, y quería preguntarte si todavía aceptaría ella salir conmigo a bailar.

Francisco había traído dos paquetes envueltos en papel de regalo satinado de un color rojo, con unos moños exquisitos de color amarillo dorado. Uno de los paquetes era rectangular y grande, y el otro como el de una caja de zapatos.
-A ver Francisco. ¿Qué me has traído?

Abrí el más grande y me encontré con un hermoso minivestido rojo con un coqueto y revelador escote en la espalda, y en la otra caja unos bonitos zapatos de tacón rojos que le hacían juego.     
-Wao, que buen gusto Francisco, pero ¿no se te paso la mano en lo provocativo?

-Lo compre en una boutique y realmente la señorita que me atendió supo hacer la combinación. La ventaja de haber convivido contigo en estos dias me ha hecho conocer bien tus tallas.

-¡Eres buen observador!...¡Bueno , acepto! …Si me esperas  me cambio y me maquillo y podemos salir.

-¡Sale! Es lo que estaba esperando de ti Jenny. ¡Gracias!

-Gracias a ti Francisco. ¡Ya vuelvo!

Me arreglé lo mejor que pude, con el brassier de siliconas y las pantimedias; y la verdad que el vestido era bastante atrevido por lo corto y por la espalda que quedaba descubierta hasta bien abajo. Y realmente no me quedaba nada mal. Una vez que me maquillé y me puse todo, estaba irreconocible. Completando la transformación con perfume. De todas maneras ya cambiado lo pensé mucho antes de cruzar el umbral de la puerta del baño. Francisco me estaba esperando en la pequeña salita de la habitación del hotel; pero al final me decidí a hacerlo.


Me acerqué hacia la puerta y al salir la expresión de Francisco fue más que elocuente. Le complacía sumamente  el haber acertado con el regalo.

-¡Jenny, estas soberbia! ¡Que bien te queda!

-¿En verdad te gusta Francisco? Me parece  que me queda muy corto y muy atrevido del escote de la espalda.

-¡No, niña estas perfecta! He traído mi cámara de fotos me dejarías que nos tomáramos una foto.

-¡Claro que sí! ¿Por que no?.

Francisco puso en automático su cámara apoyada en un mueble y colocándose a mi lado me abrazo siendo captados por la cámara. Luego repitió la foto hasta por dos veces. Las revisó y dio su aprobación.

-¿Podría tomarte algunas fotos sola para mi colección? Tengo todas las que has colgado en las páginas de travestismo, y son muy bellas.

- No hay problema Francisco, ¡pero eres un goloso!... ¡Tómamelas! Pero tu dirás como quieres que pose.
En ese momento me senté en un sofá cruzando las piernas de la manera más atrevida y femenina posible poniéndolo frenético a Francisco que disparó a diestra y siniestra. Realmente fue tan excitante la sesión fotográfica que en algún momento me empecé a bajar lo tirantes del vestido mostrando más allá de la cuenta, y hasta pensé en un momento en  quedarme solo en lencería y seguir posando. Pero tuve que reaccionar y controlarme.

-¡Bueno! ¿Nos vamos Francisco?

-¿Ah, si?…Que pena, esto se estaba poniendo muy ardiente.

Tomé mi cartera y salimos con Francisco en dirección hacia el  ascensor esperando que se abriera, y al hacerlo me abochorné  porque  habían alli dos señores de avanzada edad que bajaban al lobby  del hotel, que me quedaron mirando fijamente . Francisco me tuvo que empujar hacia adentro porque quedé paralizada . Ni bien entré acompañada de Francisco los saludamos,   respondiéndonos  ellos  entrecortadamente  y apuntando sus miradas a mis piernas y al escote posterior.
Al abrirse la puerta y aparecer en la recepción, me sobrevino  una fuerte emoción, un deseo de darme la vuelta y regresarme por donde había venido. Nuevamente  Francisco percibiendo mi pánico escénico colocó su mano en mi espalda desnuda llevándome hacia delante para  salir al salón. Allí reaccioné,  caminando lo más segura que pude haciendo equilibrio con los tacones capturando  muchas miradas tanto femeninas como masculinas. Realmente no parecía un hombre vestido de mujer, sino toda una mujer muy femenina y sensual.

-¡Gracias Francisco, por darme ánimos! ... Ya me estaba echando para atrás.

-Jenny tu eres una persona muy femenina. Más que muchas mujeres que conozco. Ya te lo he dicho. No es sólo un halago. Y se te ve divina, asi que tú segura y  vayamos a  tomar el auto.

Francisco me llevó en un taxi porque consideró que su camioneta estaba muy polvorienta para llevarme en ella , y como no había tenido tiempo de limpiarla, fuimos a un restaurante muy exclusivo donde también se podía bailar. Desde que me senté en torno a la meza crucé las piernas coquetamente . Cenamos una comida típica muy rica, y bailamos mucho aprovechando para conocernos más íntimamente conversando de nuestros proyectos, gustos y pesares.
Lo único que me incomodaba  cuando bailábamos era que  él colocaba su mano ligeramente por debajo de mi cintura y lo hacía muy abajo, deslizándola  a veces todavía  un poco más abajo . Pero no le dije mayor cosa al respecto. El estaba disfrutando de Jenny y yo de ser admirada como toda  una mujer, femenina y sensual  esa noche.


Fue muy agradable la velada. Pero al llegar al hotel , Francisco insistió en acompañarme hasta la puerta de mi habitación e incluso más allá. En ese momento tuve que recordarle que cualquier relación más allá de lo platónico era imposible. Entonces me pidió un beso, y después de sonreírme por la constancia de sus insistencias, realmente me compenetré en la condición de mujer aquella noche y le di un sentido beso en los labios. Era extraña la sensación de sentir sus varoniles labios y su bigote, él ni corto ni perezoso me abrazó prolongando el beso más de la cuenta.   Casi tuve que empujar a mi impetuoso compañero de velada para que me dejara respirar.

-¡Lo siento mucho Jenny! Sé que me excedí, pero no sabes cuanto me has excitado esta noche. Gracias por todo lo que me has dado, porque fue un sueño cumplido.

-¡Buenas noches mi querido admirador! Mañana tengo que levantarme temprano para organizarme y marchar al aeropuerto.

-Jenny , te comento que había aceptado el encargo de mi amiga Victoria Garza de atenderte, pensándolo en un favor personal a ella, pero resultó siendo que el favor me lo hizo ella a mí. Quisiera  que me permitieras acompañarte en ésta nueva etapa , y que siguiéramos compartiendo esta magnífica aventura, así como en los ratos que resulten libres salir juntos, si no te molesta.

-Querido Francisco tú compañía y apoyo hasta ahora ha sido valiosísima, y te estoy muy agradecida por ello. Incluso te agradezco que hayas sacado a pasear y bailar a mi alma femenina, pero tengo que avocarme al trabajo. No sé si tendré más momentos libres como éste. Y no te puedo ofrecer nada como mujer; y a éste paso no creo que te vayas a conformar sólo con besos y abrazos, que también yo he disfrutado. Creo que estamos jugando con fuego.

-Prometo controlarme, y respetarte como persona. Pero la sola posibilidad de que en cualquier momento puedas volver a lucir como mujer para mí, me entusiasma. ¡Anda! , ¡di que sí.!... Me has hecho tan feliz y quiero compensarte por ello.

-¡Eres terrible Francisco! Bueno esta bien, pero prométeme que no te excederás.

-¡Te lo prometo hermosa!

-Bien, buenas noches Francisco.

Me giré a abrir con la llave magnética la puerta de mi habitación inclinándome un poco hacia delante y sentí una palmada en el trasero. Girándome de inmediato, vi a Francisco alejarse muy orondo silbando, feliz y contento . Entré entonces al cuarto moviendo mi cabeza, tomando una honda respiración para no molestarme.
Al día siguiente salí para el aeropuerto y allí me encontré con Francisco.

-¡Buenos días Joe! ¿Qué tal amaneciste?

-¡Buenos días Francisco! …Extrañamente amanecí con la nalga marcada , pero muy bien , listo para esta nueva etapa del viaje que se ha ampliado y complicado más de la cuenta.

-Tienes un trasero tan parado que provocaba. ¡Lo siento mucho!
Volviendo a lo que nos trae aquí te comento que la doctora Garza nos va ha estar esperando en el aeropuerto del Distrito Federal para llevarnos en su movilidad hacia Querétaro , y de allí  seguiremos  hacia el Valle de Santiago o como ya conoces  también llamado “de las Siete Luminarias”. Es muy probable que allá se nos junte el doctor Álvarez.

Llegamos al DF y allí a la salida del aeropuerto estaba Victoria, luciendo un atuendo propio de un Safari.
-¡Buenos días Joe y Francisco! Bienvenidos, y una vez más enhorabuena por los hallazgos. Estoy sorprendida de cómo se dieron las cosas. Me hubiese gustado mucho estar allí, igual que a mi tío Ángel.
-¡Hola Victoria!-intervino Francisco- Pero nada se hubiese dado sin la intervención de Jenny, ¡perdón! , de Joe. El fue quien con su aguda visión, su intuición y envidiable memoria fue relacionando las cosas y dio con el lugar. Después ya no hubo cómo pararlo porque es muy dado a la aventura y al riesgo. 

-Francisco exagera. La verdad que funcionó todo perfectamente como un equipo, todos contribuyeron y aportaron lo suyo-dije yo-.
Bueno, ¿continuamos la marcha?

Fuimos al estacionamiento del aeropuerto y alli luego de acomodar las maletas en el auto, nos subimos en la Camioneta 4x4 Montero Mitsubishi de Victoria. Durante la ruta de la salida a Querétaro contamos con lujo de detalle entre Francisco y yo, lo que había sido el descubrimiento y describimos aquel insólito lugar.
Por su parte Victoria nos refirió que por intervención del gobierno británico, aquellos señores que habían sido intervenidos por la policía en la carretera a Culiacancito habían quedado libres , a pesar de las pruebas en su contra. Y que no sería nada extraño que nos los volviéramos a encontrar más adelante.
Francisco no se pudo contener y durante la conversación le agradeció en reiteradas ocasiones a Victoria el que le pidiera que me colaborara, por cuanto aquel encuentro fue para él  un sueño cumplido, ya que me había conocido por mis fotos en las páginas internacionales de travestismo como Jenny Loggins, y desde el primer momento que me vio se había identificado como mi admirador. Y que hasta ahora él estaba sorprendido de cómo me había reconocido en el aeropuerto asociándome con la imagen idealizada de Jenny…


-¿Y tuviste la oportunidad en algún momento de ver a Joe vestido de mujer?-preguntó con suma curiosidad y una sonrisa, Victoria.

-¡En más de una !- dije yo.

-Asi es Victoria, Jenny fue muy tolerante y complaciente conmigo, regalándome con sus exquisitas transformaciones. Hasta aceptó que la llevara a bailar a nuestro regreso a  Culiacán con un vestido rojo que le queda espectacular.

-¡Ese vestido no te lo conocía Joe, sólo la minifalda de Jean y el vestido negro! Me lo tendrás que mostrar.

-¡Claro que sí!...-dije yo sonrojándome- No hay problema. Es un vestido que mi admirador Francisco me regaló junto con los zapatos que le hacen juego…

Después de un largo tramo de carretera que se nos paso volando por lo animada de la conversación llegamos a la bellísima ciudad de Querétaro, donde luego de bordear su bien mantenido acueducto colonial nos alojamos en un hotel, y desde allí planificamos lo que sería la salida al dia siguiente hacia el Valle de Santiago.
Victoria nos invito a cenar  fuera del hotel en un restaurante muy elegante,  pero me suplicó delante de Francisco, como para que no me negara, de que fuera con el vestido rojo. Me sentí avergonzado por la insistencia, pero accedí siendo Francisco el primero en celebrarlo.    
Completamente maquillado estaba irreconocible, entonces bajé al lobby del hotel y allí estaba Victoria hablando en la recepción con un empleado. Ella lucía un provocativo  mini vestido blanco muy similar al mío, solo que con un escote delantero pronunciado y que le quedaba muy sexy.


Me acerqué hasta ella y le dije:


-¡Que linda que te ves Victoria!

-¿Jenny? ¡Que hermosa que estas mujer!. ¡Cuantas chicas darían lo que fuese por tener tu cuerpo y lucir como luces tú !

-Gracias, que gentil eres.

-Te lo digo en serio. Y tienes que tener cuidado porque podrías enamorar a más de uno por allí.

En ese momento apareció Francisco acompañado del Doctor Esteban Álvarez. En ese  momento me sentí apenado, aunque él ya me había visto travestido en el hotel de Culiacancito.
-¡Señoritas muy buenas noches!-dijo el Doctor Álvarez -Que hermosas lucen ustedes dos esta noche.

-¡Gracias a ti Esteban! La verdad que difícilmente alguien puede competir con la belleza y feminidad de Jenny.

-¡Por favor Victoria!-interrumpí visiblemente mortificado- ¡Me estas haciendo avergonzarme! Eres tú la bella mujer que  con su presencia alegra esta noche.¿Que dicen ustedes caballeros?

-Pues las dos están para desfile. ¿No esta de acuerdo Doctor Álvarez?

-¡Y que lo digas Francisco!, ¡y que lo digas!…

-¿Nos vamos entonces?-preguntó Victoria

Salimos fuera del hotel, y Victoria me hizo subir adelante con ella , mientras que nuestros dos acompañantes quedaron detrás. Mientras ella manejaba colocó su mano derecha sobre mi pierna cubierta por unas pantimedias negras.
-Realmente tienes muy bonitas piernas Jenny, y muy buen gusto para vestirte. Sino fuera lesbiana y tuviera la pareja que tengo, me habría sentido fuertemente atraída por tu persona.

-¡Gracias por lo que a mi me toca, Victoria!.

Llegamos al restaurante y una ves que Victoria entregó las llaves al valet parking, ingresamos en el establecimiento. Nuestros vestidos nos hacían lucir muy sexys de tal manera que no era difícil atraer la mirada tanto de hombres como de mujeres.
Fuimos de inmediato acomodados en una mesa para cuatro personas que había sido previamente reservada. Luego de pedir  que nos trajeran algo de beber hicimos el pedido de lo que habríamos de comer aquella noche. Y a continuación, mientras que esperábamos que nos trajeran lo que cada uno había solicitado, aprovechamos para ponernos de acuerdo con lo que sería la partida del dia siguiente. Victoria como organizadora tomó la palabra:
-Saldremos a las 8 a.m. del hotel y nos dirigiremos directamente al valle de Santiago. Y sin perdida de tiempo  iremos al cráter de “la Cìntora”, tal como ustedes señalaron que marcaba el objeto de obsidiana en el muro de la cueva de la serpiente.

-¡Sí! Ese es el lugar Victoria- confirmó el Doctor Álvarez.  

-¿Contamos con todo el equipo adecuado como linternas, cuerdas y hasta un bote inflable?-pregunto Francisco.

-No se preocupen , ya todo eso esta previsto- comento muy segura de sí Victoria.

En ese momento fuimos interrumpidos por la presencia de un hombre de aspecto extranjero , bastante alto que me hizo recordar a una de las personas que vi en el hotel del DF.
-¡Buenas noches Doctora Garza!¡Buenas noches a todos! Mi nombre es Arthur Gordon ¿Podría conversar en privado con usted por un momento?

-¡Lo que tenga que decir dígalo delante de todos nosotros, la doctora esta acompañada!-Intervino muy contrariado el Doctor Álvarez.

-Es algo de mutua conveniencia que no le va a tomar más que unos minutos. ¿Podría ser doctora?-insistió el extraño.

-Esta bien, Esteban no te preocupes. Voy a ir con el caballero a la barra. Ahora mismo vuelvo.

Victoria se levanto dejando ver sus bellos muslos y pantorrillas que destacaban con sus pantimedias doradas y su minivestido blanco escotado, que también dejaban traslucir unos senos bien formados y firmes. Ella acompañó a aquel hombre hasta el bar que teníamos al frente, el cual estaba despejado de personas. Victoria se sentó en un banco alto cruzando las piernas derrochando belleza y sensualidad,  aceptándole al parecer un trago a éste hombre. Estuvieron ellos como unos quince minutos conversando, y por los gestos de ambos se evidenció que tuvieron un altercado, aunque se ve que supieron mantener la compostura por el lugar público en que nos encontrábamos.
Al rato, Victoria  regresó hacia nosotros y se sentó visiblemente ofuscada.  

-¿Saben lo que me ha ofrecido éste sujeto? Me propuso darme una suma considerable de dinero , todo el apoyo para mis investigaciones futuras y hasta  un envidiable puesto en Londres en el Museo Británico. Pero claro, a cambio de mi cooperación completa y exclusiva en el hallazgo de todas las piezas mencionadas en el códice, y la discreción en todo lo que se ha hallado hasta ahora. Casi me sugirió que negara el descubrimiento y se lo dejara todo a ellos…¿Lo pueden creer?

-¿Y quiénes son ellos?-`preguntó Francisco.

-Me dio su tarjeta, aquí esta su nombre  y posee un símbolo. Es un triángulo que lleva en el extremo superior un ojo.
Nos han seguido hasta aquí. Realmente los estaba subestimando. Y sabes Joe, preguntaron por el periodista costarricense. No saben que eras tú . Considero que ello puede ser una cierta ventaja . Por ello he pensado pedirte que sigas como Jenny para desconcertarlos. Ellos no quieren que todo este hallazgo trascienda más de lo que ya ha salido, y por ello tú les supones  un grave problema de divulgación.
Cenemos y disfrutemos lo que resta de la noche , pero tengamos mucho cuidado mañana .

Al día siguiente ante el pedido de Victoria me vestí con la minifalda  de Jean y me arreglé como Jenny . Victoria me  alcanzó una camiseta suelta blanca con mangas , unas pantimedias gruesas negras  y unos tennis femeninos que me quedaban un poco ajustados. Nunca me había imaginado que iría a cubrir una nota y participaría en una expedición arqueológica en minifalda . Obviamente quien estaba más que encantado por ello era Francisco.  Acomodamos los equipos detrás del auto, y partimos. Nuevamente me tocó ir adelante con Victoria, y ella nuevamente puso su mano sobre mis piernas cubiertas por las pantimedias. Durante la ruta ella me hablaba y gesticulaba pero siempre terminaba colocando su mano en mi muslo, acariciándome y comentando que le gustaban mis piernas. Yo estaba acalorado por esa situación, pero trataba de disimular y llevarle la conversación.
-¿Se han fijado que bien le queda la minifalda a Jenny?- comentó desde atrás Francisco quien compartía asiento con el doctor Álvarez.

-¡Por favor Francisco!¡ No exageres!- dije yo abochornado.

-Yo se lo decía hace un rato a ella, tiene una muy lindas y femeninas piernas para ser hombre, y el culo bien paradito…¡Ja,ja,ja!-acotó riéndose Victoria.

-Pues estoy de acuerdo con los presentes. Es un placer a la vista nuestra estimada amiga Jenny- intervino también el arqueólogo.

Yo la verdad que no sabía donde meterme. El maquillaje disimulaba mi vergüenza, pero sentía que las orejas me hervían. Hicimos una parada en el camino para repostar combustible e ir al baño en una estación de servicio, y cuando estábamos entrando, Victoria me jalo de la mano porque yo ya me estaba dirigiendo al de los varones. Bajo la falda  tenía las pantimedias y una tanga blanca de encajes, por lo que muy rápidamente terminé y salí del baño. Estaba viendo unas revistas en el aparador del autoservicio, cuando por la ventana vi pasar lentamente una camioneta negra, que bajo sus lunas asomándose el mismo extranjero que había estado anoche en el restaurante. Deje la revista y me apure en avisarle a Victoria y a los compañeros de esta situación, subiendo rápidamente al auto y marchamos raudamente.
-Sabía que nos iban a seguir…Han venido siguiendo todo el relato de este viaje a través de las lecturas de tus artículos Jenny-dijo Victoria.

-Lo siento mucho.¡ Tienes toda la razón ¡ Les he estado informando también a ellos sin darme cuenta por ser preciso y fidedigno en mis reportajes.

-Pero no te preocupes que estos tipos están siendo  ridículamente previsibles, y por ello podremos atajarlos donde nos convenga. Es mas te cuento que el Dr. Álvarez ya se esta  encargando del asunto.

-Si Jenny, ahora mismo aviso  por mi móvil a las autoridades de Valle de Santiago para que intercepten la camioneta negra que nos esta siguiendo, y que se encarguen de revisarles desde los seguros hasta las licencias, con la tranquilidad propia de los pueblos. Dándonos así la ventaja  de unas horas para llegar y encontrar los puntos que nos interesan.

Dicho y hecho entramos a Valle de Santiago y estaban dos patrullas en la carretera. Nos detuvimos identificándonos y reiterándoles  la recomendación con respecto a la camioneta negra. Pasamos el retén policial y al rato llego la camioneta siendo ésta detenida y sujeta a una revisión exhaustiva que desespero a los británicos, ellos ya de por si flemáticos. Quizás lo que no pensamos nosotros fue en la posibilidad de una “mordida” , que no es otra cosa que un pago de una coima o soborno que hace que todas las puertas se abran…
Pasamos por el centro de Valle de Santiago para recoger a Oscar Arredon, un personaje enigmático vinculado al tema de las verduras gigantes, y conocedor de los secretos de los cráteres y de la existencia de un cerro que guardaría la intraterrena ciudad de Chicomostoc alli mismo en el valle. Victoria lo había contactado, y yo lo conocía de la vez que había cubierto el reportaje de las verduras gigantes unos años atrás. Pero él no podría acordarse de mí y menos aún vestido como estaba. Nos estaba esperando en la puerta  de su casa, y rápidamente subió al auto presentándonos Victoria a todos dentro de la movilidad. A mi me presento como una periodista centroamericana , y yo fingiendo la voz le saludé. Oscar con su rostro inexpresivo y ojos impactantemente claros  me saludó mirándome fijamente a los ojos.
-¡Tanto gusto señorita Loggins!...Disculpe, ¿no nos conocemos de antes? Nunca olvido una mirada, y la suya la recuerdo como si usted ya hubiese estado aquí antes.

En ese momento Francisco sintiendo mi mortificación y ante la posibilidad de que yo fuese  descubierto como un varón travestido, intervino  apurándose a aclarar que si había estado allí como varón, pero que ahora estaba de incógnito vestido como mujer por motivos de seguridad.
- Ya sabía que le conocía. Pero su atuendo es perfecto, podría engañar a cualquiera señor Loggins.   

-Por motivos de seguridad llaméeme Jenny don Oscar.

-Claro Jenny, y a mi solo Oscar, sin el don.

-¿Qué nos espera en la Hoya de Cíntora Oscar?- pregunto Victoria.

-Gracias por la pregunta Victoria. En Cintora que esta al suroeste de la ciudad , por la carretera Valle Morelia, nos esta esperando Fermín, él es un campesino que conoce como la palma de su mano cada piedra y rincón del cráter. Lo que haya que encontrar él lo ubicará con facilidad...Por favor, en el Km 3 tome la desviación a un camino de terracería que se encuentra a la derecha amiga Victoria; luego kilómetro y medio más adelante, allí esta el acceso a Cintora.

Orientados por Oscar rápidamente llegamos pié del cráter de la Hoya de Cíntora , donde encontramos a don Fermín, un hombre bajo y moreno, quemado por el sol con un impresionante pelo negro azabache y un bigote negro también , bastante poblado expandido hacia los laterales. Nos saludó muy cortésmente, ayudándonos con Oscar a recoger el equipo el cual repartimos entre todos. Yo como que estaba vestido muy femenino y juvenil, tipo camping y no propiamente para una expedición de este tipo me dieron igual que a Victoria sólo una mochila pequeña para que cargara. En cuanto a mi atuendo pudo más la coquetería que el sentido común. Pero es que con pantalones, nadie creería que era mujer.


Victoria de inmediato sacó una copia fotostática de la segunda y tercera lámina del códice que llevaba consigo , con las traducciones escritas al pie, y se las leyó a Fermín y a Oscar.


“En la segunda cueva que esta en el valle de los siete cráteres, el segundo objeto . Rojo como la tierra, frágil como la vida . En su interior están las  semillas de un tiempo mejor. Tienen que ser  sembradas en los siete hoyos para que den las siete plantas del maíz perfecto. Si combinan la complementación y la causa, generaran el cambio.”


Y de la tercera página del Códice leyó:


La segunda cueva , en el segundo cráter del valle , en el risco donde  la segunda roca que parece un ave  mira al lago interior . Mueve las piedras del mismo muro que el primero, solo que el descenso es más pronunciado. No temas la oscuridad , si hay luz en ti todo brillará. Estas allí para sacar de ti el recuerdo y el conocimiento. Busca tú que llevas al hombre y a la mujer juntos, dentro de la vasija de cerámica las siete semillas que habrás de dejar en el centro de los siete hoyos generando el cambio y la visión de los siete años antes de la gran transformación.


Al terminar la lectura de las láminas, Oscar y Fermín se miraron el uno al otro y hablaron entre si en nahuatl, y a continuación simplemente se dieron la vuelta  cargando los bultos  dirigiéndose al borde del cráter. El profesor Álvarez y Francisco los siguieron de inmediato. Yo esperé a Victoria que se estaba acomodando su mochilita y tomaba entre sus manos una bastón de caminante para apoyarse en el ascenso. Una vez estuvo lista fuimos las dos detrás de ellos.
Después de unos quince  minutos de caminata estábamos sobre la cresta rocosa, hacia el fondo de cráter se veía una hacienda antigua, así como campos de cultivo y potreros. En ese momento Fermín le señalo a Oscar, y él se dirigió hacia nosotros diciendo que ya habían ubicado el sitio. A la distancia y sobre la derecha se podía ver  un risco donde había una gran roca que asemejaba un ave. En ese momento fue grande la emoción, por lo que nos dirigimos hacia allá siguiendo un sendero por un desfiladero, mientras sobre la marcha observábamos  la existencia de varias cuevas en la pared rocosa.


-Este es un cráter de explosión a los que se les llaman ”Maare”- Dijo Oscar.


El cráter de la Hoya de Cintora es circular con un diámetro de más de 2 km y una profundidad de 180 metros. Y ese pequeño espejo de agua que ven en el fondo depende de las lluvias, aunque sus aguas son curativas. Todo este lugar es de gran magnetismo.


Estas cuevas que estamos viendo tienen pinturas rupestres , es la llamada cueva de los Diablos, las figuras son humanas con cachos y colmillos. Fue lugar de refugio en el pasado del forajido Leandro Hernández . Se ven también otras dos  cuevas más allá, encimadas, una encima de la otra.
Veremos si hay alguna otra cueva  más que haya permanecido sin descubrirse hasta ahora.

Al irnos acercando  hacia la peña  que parecía un ave, uno quedaba impactado  con la roca. Desde aquel lugar había una vista espectacular del cráter. Y al pie, tal como lo decía el códice, un muro de piedras similar al que ocultaba la entrada del cerro torcido, pero tan bien compactado que parecía solo un muro de contención.
-Dr. Álvarez, Francisco, Victoria fíjense en este muro bastante disimulado.-Dije yo.

-Ciertamente Jenny, es igual al de Culiacancito –comentó Francisco.

Con Fermín y Oscar se empezó a remover las piedras, apareciendo al cabo de un rato la profundidad de un hoyo oscuro.
-¡Saquemos las cuerdas!...- dijo Victoria, quien de inmediato extrajo de su mochilita unos ganchos de aluminio de montañismo.  

Fermín se agachó hacia el suelo y recogió unas cuerdas que había  tomado  consigo del auto de Victoria, y las desplegó, amarrando un extremo en la piedra que asemeja un ave. El profesor Álvarez acercó una poderosa linterna al interior del hoyo por donde cabía una persona, y tiro una piedra hacia adentro sonando el impacto al cabo de unos segundos, calculando con ello si el largo de la cuerda sería más que suficiente, y fue él el primero en bajar encontrándose que al dirigir la luz de su linterna hacia las paredes, éstas por su composición geológica brillaban intensamente. Luego siguió el turno de Francisco para descender, a continuación bajé yo para cubrir el reportaje desde el inicio tomando fotos, siguió Victoria, y finalmente Oscar. Fermín se quedo arriba  en la boca de la cueva cuidando .
 Cuando bajé me encontré que Francisco desde abajo había estado  disfrutando del espectáculo de mi tanga blanca . Lo miré seriamente y lo único que hizo fue suspirar. La cueva era  como la forma de una botella, estrecho por la parte por donde se descendía  y más amplio debajo.


Encontramos en el suelo  del fondo, cantidad de piezas de cerámica utilitaria antigua, algunas fragmentadas. De pronto Francisco nos llamó la atención de un espacioso túnel que se abría  hacia la izquierda, pero el profesor Álvarez y Victoria se habían distraído con tratar de datar las piezas de cerámica.


Con Oscar y Francisco avanzamos  siempre alumbrando con las poderosas linternas  maravillados con el brillo de las paredes, llegando al cabo de un centenar de metros caminando por el túnel a una parte muy espaciosa de la cueva a manera de un salón amplio, Solo que entre la boca del túnel y ésta como habitación que se abría delante nuestro  había una profunda grieta oscura en el piso  como de unos cinco metros de ancho . En el medio del salón había como una pequeñita pirámide trunca, y sobre ella una escultura de piedra de forma humana, y en sus manos como un vaso de cerámica rojo ladrillo. En los lados de la pirámide había algo que brillaba intensamente al enfocarle la linterna. A un lado de la cueva por donde veníamos habían dos troncos largos, que en algún momento del pasado debieron de fungir como improvisado puente., sólo que en la actualidad uno de ellos estaba totalmente carcomido .y podrido. Francisco y Oscar cargaron el tronco que estaba mas o menos sólido y lo hicieron deslizarse uniendo los dos extremos del túnel y el salón.


Mientras Francisco y Oscar se ponían a discutir quien pasaría y los cuidados que se habría que tener , porque si bien la distancia no era mucha, la caída sería mortal, yo me paré delante del tronco y recordando los paseos por el río cuando era niño, donde la travesura era cruzar un tronco caído sin mojarse , fui caminando midiendo la resistencia del madero, comprobándolo que estaba elástico pero a la vez firme. Aproveché  aquellos tennis femeninos que me daban muy buena estabilidad y me lucí. De tal manera que  rápidamente crucé ante la mirada atónita de mis compañeros aprovechando para tomar fotos del otro lado.
-¡Francisco, Oscar, Victoria, Dr Alvarez, fíjense que alrededor de la pequeña pirámide hay jeroglíficos!


 En ese momento llegaron ellos, y al verme del otro lado, el arqueólogo me pidió que me detuviera, que no avanzara…

-¿Cómo cruzaste Jenny? Eres demasiado audaz- comento Victoria.

-Hay que tener mucho cuidado Jenny porque estos lugares están llenos de trampas. Ya viste lo que fue  la Cueva de Culiacancito. Debiste de esperarnos…-comento visiblemente preocupado el arqueólogo.

-Ciertamente que si, lo siento doctor y reconozco que fue imprudente de mi parte. Pero sentí que debía de hacerlo. Como si ya supiera de este lugar, quizás en mis sueños he estado aquí. No sé cómo explicarlo, sentí de inmediato que no tenía nada que temer.  ¡Bueno ya estoy aquí! Ahora, ¿qué hago?

  -No te muevas. Espera que crucemos contigo- dijo Francisco.

En ese momento, dejé mi cámara colgando de mi cuello  y siguiendo un impulso mayor a mi capacidad de control, relajé los brazos y las manos comenzando  a recitar de memoria en voz alta como si fuese un poseído, resonando en el eco de la cueva, las palabras de códice:


“… el segundo objeto . Rojo como la tierra, frágil como la vida . En su interior están las  semillas de un tiempo mejor. Tienen que ser  sembradas en los siete hoyos para que den las siete plantas del maíz perfecto. Si combinan la complementación y la causa, generaran el cambio.”


… Estas allí para sacar de ti el recuerdo y el conocimiento. Busca tú que llevas al hombre y a la mujer juntos, dentro de la vasija de cerámica las siete semillas que habrás de dejar en el centro de los siete hoyos generando el cambio y la visión de los siete años antes de la gran transformación.

Mientras lo hacía tuve visiones de otros tiempos narrándolos igualmente en voz alta donde en ese mismo lugar se hicieron ceremoniales mágicos y místicos, y vi a siete mujeres tomando entre sus manos de la pequeña pirámide  unos cuarzos grandes y hermosos de un color amarillento ahumado que les daba la impresión de elotes gigantes, mientras un sacerdote tomaba el recipiente de cerámica pintado de rojo ladrillo, y lideraba una procesión que le seguía y en la que participaban las 7 mujeres, retirándose de la cueva pero por otro lugar, no por donde nosotros habíamos venido. Era extraño pero no se veía otra salida, sin embargo en mi visión ellos se dirigían hacia el fondo , hacia la pared…Y veía también a cada una de las mujeres en el interior de cada uno de los siete cráteres, colocando el cristal sobre piedras blancas con perforaciones para ubicar los cristales de forma perpendicular. Las piedras eran  similares entre sí, había una en cada cráter y se ubicaban a poca distancia  de los acantilados  y al pie de los mismos como para que  la luz del mediodía cayera sobre ellos.


Veía luego a una  muchedumbre en una cumbre alta mirando un eclipse , y al termino de la oscuridad los rayos del sol al mediodía producían destellos en los siete cráteres, a manera de un alineamiento que duraba unos segundos pero que marcaba mágicamente la mitad de la montaña donde la formación geológica entre grietas y piedras daba la impresión  como la forma de una mazorca de maíz. A continuación se veía al sacerdote con el cántaro descendiendo a media montaña y depositando en una oquedad que tenía la forma de la escultura de la pirámide, el contenido del cántaro, abriéndose un portal.


Cuando terminé mi visión ya el Dr Álvarez, Victoria, Oscar  y Francisco se habían ayudado entre si cruzando la grieta que tenía forma curvada y estaban a mi lado. El arqueólogo estaba demasiado preocupado en encontrar trampas, mientras que Violeta estaba  alucinada con todo lo que me había escuchado decir y deseosa de saber qué me había ocurrido. Por su parte Francisco quería protegerme, y Oscar tenía sus inexpresivos ojos claros en la pequeña pirámide y el cántaro rojo.


-¡No se muevan todos!-Dijo el arqueólogo- Hay que ver qué posibles trampas hay aquí. Fuiste muy imprudente en cruzar sola Jenny. Te pudo pasar cualquier cosa. Pero al parecer no hay nada evidente. 

-¡Estamos en una isla de salvación!-dije yo.

-¿En una qué?- pregunto Francisco.

-¡Aquí no nos va ha pasar nada! Ya verás tu, presiento que estamos protegidos. Y que esto ya estaba previsto.

-¿Qué estaba previsto Jenny?- intervino Victoria.

-¡Que llegáramos hasta aquí! . En dos días más  habrá un eclipse y será apreciado sobre esta zona, y será sobre el mediodía de tal manera que los cristales tendrán que ser alineados en los siete cráteres sobre piedras blancas preparadas para ello.

-¡Es cierto lo que dice Jenny! El eclipse será en dos dias más-comentó Oscar.

-¿Y cómo sabe todo eso Jenny?

-No lo sé…Acabo de tener la visión más intensa y maravillosa de mi vida…
Aproveché para contarles los detalles de mi visión, no fuese a olvidarme de algún  detalle. Ya con confianza el Dr. Álvarez se acercó entonces a la escultura sobre la pequeña pirámide y extrajo  el cántaro en cuyo interior encontró la forma de siete granos de elote pero de oro puro, mientras Victoria comenzaba a extraer uno a uno los siete cristales de cuarzo dorado ahumado adosados a las paredes laterales de la pirámide, colocándolos en su mochila. Y cuando ya solo faltaba uno, le dije que no lo tomara aún…

Apareció en ese instante en la cueva el británico con otros tres compañeros blandiendo sendas pistolas en sus manos.
-¡Doctora Victoria!, nos volvemos a encontrar…Usted sí que es escurridiza. Gracias por ahorrarnos el trabajo pesado. Pero aún podemos trabajar de manera conjunta…

-Ud quiere que trabaje a su servicio, no que trabajemos juntos.

-Sí, pero yo pago mejor que su museo y gobierno, y ya le he ofrecido un futuro promisorio que cualquier arqueólogo ambicionaría.

-¡Cualquier profesional sin escrúpulos!

-¡Todos tienen un precio Doctora!

-¿Cómo llegó hasta aquí?...- pregunto el Dr. Álvarez.

-Aquí en México el dinero abre todas las puertas, y abundan los policías corruptos. Eso no es un secreto. Y a su empleado que estaba arriba lo dejamos fuera de acción, pero no lo hemos matado, aunque el golpe en su cabeza fue muy fuerte.

-¡Desgraciados!-intervino el Dr. Álvarez.

-Bueno dejémonos de tanta palabrería, soy un hombre de acción y a pesar de que lamentaría dejar aquí a dos bonitas damas, hablemos claro… Entréguenme el cántaro y todo lo que han recolectado, asi como la información sino quieren quedarse para siempre en esta cueva…

En ese momento extraje el último cristal  y se escuchó un terrible estruendo abriéndose detrás nuestro la pared de roca, y ahondándose la grieta de tal manera que dos de los ingleses cayeron inmediatamente al abismo arrastrados por el derrumbe, otro fue víctima de la caída de una pesada roca en el pecho y el tal Gordon, quedo colgando del abismo cayéndose su pistola al vacío y sufriendo en los dedos de la mano derecha el impacto de  multitud de rocas produciéndole un terrible dolor escuchando nosotros cómo maldecía mientras se le aplastaban los huesos. Nosotros salimos presurosos hacia el exterior apareciendo fuera del cráter, dirigiéndonos rápidamente hacia el auto, alli para nuestra tranquilidad encontramos a Fermin, pero  con la cabeza sangrante.
-¡Fermín!¿Estas bien?- le pregunto Oscar delante de todos nosotros.

-¡Sí, estoy bien! Felizmente tengo como dice mi esposa, una cabeza bien dura…El que no debe de estar nada bien es el gringo que dejaron conmigo, porque le caí por detrás y lo tiré de cabeza al hueco con cuerdas y todo.
Lo siento por sus cuerdas señorita…

-No te preocupes por eso Fermín-dijo Victoria-, lo importante ahora es que te puedas recuperar de ese golpe. Vayamos al pueblo para que te atiendan, y avisar a las autoridades  de lo que ha ocurrido  para que recuperen los cuerpos , venga el equipo del Museo y nosotros podamos descansar.
En el pueblo hicimos nuestra declaración ante la policía apersonándose un juez  que nos tomo la indagatorias de ley, viniendo a las pocas horas un abogado enviado por  Don Ángel Ruiz para cubrirnos en todo lo que fuese necesario.

Aquella noche en Querétaro nos reunimos todos menos Oscar en la habitación de Victoria. Yo ya vestido como Joe, el periodista…Allí les referí a todos la increíble visión que había tenido, detallando y precisando al máximo…
-Esto quiere decir que pasado mañana durante el eclipse se dará ésta increíble conjunción de acontecimientos .¿Cómo puede ser posible que estemos siendo parte de una profecía? Esto no tiene nada de científico sino de parasicológico…- dijo el Dr. Álvarez.

-La Parasicología es una rama de la psicología moderna y ya es estudiada en diversas universidades- intervine yo.

-El asunto amigos… –dijo muy solemne Victoria-, es que es un hecho real que lo hemos podido comprobar. Todos estuvimos allí cuando Joe canalizo esa revelación o visión, y vimos como nos salvó a todos porque sabía algo que era imposible que supiese por otra vía.


Mañana tenemos que volver a la casa de Oscar donde he dejado los siete cristales y proceder a ubicar las siete piedras en los siete cráteres, asi como establecer  la ubicación en el cerro de Culiacan, que es como llama Oscar al pico más alto de la zona. Pasado mañana estaremos allí a primera hora   con el cántaro que tiene en su poder Esteban  para asistir al evento de nuestras vidas. Oscar de todas maneras nos va a ayudar con su esposa ubicando a siete mujeres repartidas en cada uno de los cráteres media hora antes del eclipse. Son mujeres de ascendencia indígena, esposas de campesinos y que en secreto pertenecen a cultos ancestrales.

En ese momento el Dr Álvarez leyó la transcripción de la cuarta página del Códice que había traído consigo sin que nosotros lo supiéramos, y la leyó en voz alta:
-“La tercera cueva esta en el cerro alto al final de los siete cráteres, desde donde veras las siete plantas germinar exactamente al mediodía, siguiendo el ritmo de la naturaleza. Ahí sabrán que el tiempo es llegado , por tanto  donde veas la forma del maíz en la falda de la montaña, esta la puerta del tercer portal donde hallarás el disco de oro, un oro diferente a manera de un espejo que te mostrará la siguiente entrada, donde enfrentarás tus miedos y la mayor acechanza con el equilibrio y el balance.”

¡Si se dan cuenta confirma la visión de Joe!

-¡Ciertamente!...-dijeron todos, celebrando inmediatamente con un licor que extrajo Victoria de su frigobar, y que repartió en los pocos vasos de la habitación y en unos improvisados vasos descartables.

Al día siguiente muy temprano llegamos donde Oscar quien nos recibió junto con Fermín quien lucía una gruesa venda alrededor de la cabeza. Preguntamos por su salud y nos respondió sonriendo que las había pasado peores…Oscar comento que la policía encontró con ayuda de los bomberos los cuerpos de cuatro extranjeros, pero solo de cuatro, y que inmediatamente se habían apersonado de la embajada de Inglaterra, llegando hasta el lugar un helicóptero con más extranjeros. También nos dijo que su esposa ya había corrido la voz entre sus amistades, y ya estaban ubicadas las siete mujeres que con sus maridos e hijos nos iban a apoyar estando al día siguiente en los siete cráteres. En ese momento apareció la esposa de Oscar vestida como para ir al monte…Oscar nos la presento.
-Queridos amigos aquí les presento a mi dueña : ¡Guadalupe!¡La Madre de mis hijos!

Era ella una mujer de mediana edad, baja, ligeramente robusta, pelo negro azabache, larga cola de caballo y buen semblante.  
-¡Buenos días tengan todos! Ya Oscar me contó la aventura que vivieron ayer. Cuando me lo fue explicando me asusté mucho, porque se ve que esos gringos iban dispuestos a todo.
Felizmente la jovencita de la faldita corta habló por los espíritus…¿No esta ella?¿No ha venido?

Oscar no le había dicho para nada a su esposa que era yo, y  que era un travesti. Asi que le tratamos de explicar a ella que no había venido  ese día porque se quedo en el hotel descansando,  lo cual se vio que la preocupo .
-Que pena que no viniese hoy, porque quería regalarle un vestido blanco típico nuestro para que lo luzca durante el eclipse . Mañana vendrá , ¿no es cierto? Aquí están los vestidos…Señorita Victoria éste es para ud y este otro para la otra señorita, se lo da de nuestra parte.  

-No se preocupe- dijo Victoria haciéndome guiños-, me encargaré personalmente que Jenny luzca éste vestido el día de mañana.

Fuimos con Oscar y Guadalupe en la camioneta  de Victoria, acompañados por el Dr. Esteban Álvarez y por Francisco, y fuimos recorriendo cada uno de los cráteres guiados por mi intuición, encontrando en cada uno de ellos, en el fondo de los barrancos siempre una inmensa piedra blanca a manera de un menhir con una perforación evidente para colocar el cristal que le correspondía en determinada posición. Con la luz del sol estos cristales emitían un extraño resplandor , pero debían de ser colocados recién al día siguiente, y a la hora exacta.


Fue un trabajo extenuante que nos tomo el día completo, terminando muy tarde. De regreso en la casa de Oscar , Guadalupe nos agasajó preparándonos una  magnífica y contundente cena.


El día del evento subimos el cerro de Culiacan allí en el Valle de Santiago, llegando al lugar que habíamos ubicado el día anterior, desde donde se veían los cráteres a la distancia. Estábamos exactamente encima de donde se formaba como una gran mazorca con unas grietas y roquedales. Allí nos quedamos aguardando la hora  con Victoria, el Dr. Álvarez, Francisco y  Oscar con su esposa. Tanto Victoria como yo lucíamos los vestidos de corte indígena que nos había regalado Guadalupe. Ella estaba feliz de vernos así vestidas…Cuando el eclipse comenzó a producirse, se produjo un momento muy emocionante.
De pronto al terminar el eclipse, con los primeros rayos del sol, clavado el mediodía salieron de cada cráter un haz de luz que se elevo al cielo al unísono, formando una línea en forma de serpiente que se disparaba hacia el monte donde estábamos. En ese mismo momento bajé un poco por entre las piedras con el Dr Álvarez usando linternas , y allí estaba la escultura de piedra, un poco disimulada entre los cactus. Tenía la misma forma que aquella de la cueva que sostenía el recipiente de cerámica rojo ladrillo que tenía las pepitas de oro en forma de semillas de elote. La diferencia de esta escultura es que era femenina con relieves casi desaparecidos de serpientes , la otra, la del cráter  era masculina . Fijándose bien esta escultura tenía una perforación en la parte de la Vagina  como para depositar allí las pepitas  de oro en forma de semillas de maíz, lo cual hizo inmediatamente el Dr Álvarez. Escuchamos que los granos de oro chocaban con algo metálico bajo tierra, y una pequeña porción de tierra se hundió delante de nuestros ojos. Anonadados por este hecho, bajamos con el arqueólogo por la escaleras  que fueron apareciendo descendiendo a una gruta grande y amplia. Y alli delante nuestro estaba como grabado el calendario azteca en un disco de oro grande como de un metro de diámetro, pero era de un oro extraño. Parecía como un espejo dorado. En el suelo de la cueva increíblemente estaba representado como en una maqueta todo el territorio de México, parte de lo que correspondería actualmente a  Estados Unidos y de Centroamérica. Se veían las montañas más importantes, los rios  y algunos de los grupos de pirámides más relevantes . Nos fijamos que con el hundimiento del suelo, del techo caía ahora un haz de luz sobre esa maqueta, y al fijarnos con Esteban que el disco tenía un hoyo en su exacto centro le pedí que con sumo cuidado lo tomáramos entre los dos  y lo pusiéramos bajo el haz de luz. La mayor parte de la luz rebotaba, pero solo un delgado hilo de luz descendía sobre un lugar montañoso. Esteban lo marcó en la maqueta. Dejamos el disco a un lado, sacó su mapa y me lo mostró:


-Mira Jenny el lugar que esta señalando es un sitio en las montañas de Puebla. Apuesto todo a que son las cuevas de Cuetzalan. Es la cuarta entrada…

En ese momento descendieron dentro de la cueva Victoria, Francisco y Oscar con su señora todos muy contentos con el espectáculo tan extraordinario que significaron los haces de luz y el señalamiento del cerro donde estábamos posicionados. Nos encontraron con una gran sonrisa en los labios…
Los arqueólogos del Museo Nacional de Antropología y del INAH, se hicieron cargo de las exploraciones y registro concienzudo del hallazgo de Cintora como del Disco del Cerro de Culiacan en el Valle de Santiago. Mientras que nosotros fuimos a agradecer a Oscar y a su esposa en su casa , asi como a las mujeres y sus familias que intervinieron por su invalorable ayuda y colaboración.


La despedida de Guadalupe fue muy emotiva y naturalmente tuve que hacerla vestido como mujer para que ella  pudiera despedirse de Jenny. Para ello lucí nuevamente mi minifalda de Jean que me habían lavado en el hotel de Querétaro, claro esta que me encontraba sin medias (pero con las piernas bien depiladas); las pantimedias negras se me habían destrozado en la aventura  y lucía también una blusa blanca artesanal.


-Querida niña-dijo Guadalupe-, cuando mi esposo me habló que en la cueva de la Cintora los espíritus de los ancestros  hablaron a través tuyo supe que eras una persona elegida. Tú como muchas personas tienen una esencia femenina  que aflora  y se nota, eres bella como la  flor en un campo que están alli para lucirse  y compartir su perfume como su colorido, pero que también están  para recordarnos que llegó la primavera, el momento del cambio y del final del frío invierno y de oscuridad en que estuvo sumida la humanidad. Hoy por hoy nuestros jóvenes y ancianos, niños y adultos están hablando, diciendo lo que el lenguaje del corazón y el espíritu tiene que decir …Muéstrate siempre que puedas tan femenina como la oportunidad te lo permita, y no te sientas mal por mostrar todo lo bonito que tienes.


Te has fijado que todos los hombres aquí no dejan de mirarte las piernas y el trasero…¡Eres guapa!...Ve con Dios, y mi Virgencita te proteja siempre Jenny Loggins.

-¡Gracias Guadalupe!…-La abracé tiernamente y nos retiramos.

Nos regresamos al distrito Federal con la alegría de haber participado en un hecho maravilloso e irrepetible. Como Victoria estaba cansada le pidió a Francisco que éste manejara la camioneta , pero él  condicionó que fuese yo adelante acompañándole, lo cual hice y también se estuvo tratando de pasar de listo  poniéndome la mano en mi  pierna durante el viaje, pero le peñisque fuerte  la mano cortándole la iniciativa.

 

Siguiente Capítulo: ATRAPADOS EN CUETZALAN

 

 

 

  Free counter and web stats