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CAPITULO II: LA CUEVA DE LA SERPIENTE |
Durante la noche se me repetía incesantemente en los sueños las imágenes del lugar “el cerro torcido” y las frases del códice: “De las siete cuevas la primera esta al pié del dios Coltzin. La puerta esta detrás del muro, y bajando las escaleras la piscina de la serpiente. Al frente esta la otra puerta la que lleva a nuevas puertas por donde fácil es perderse, y difícil encontrarse”…A tal punto fue la reiteración que me desperté varias veces durante la noche para beber agua, y anotar lo que sentía que podía ocurrir una vez que traspusiéramos la segunda puerta y llegáramos a ese aparente laberinto de túneles. Recordando la historia de Teseo y el hilo de Ariadna, se me ocurrió llevar conmigo una soguilla (pavilo o cabuya) que solicité a la dueña del pequeño hotel. Dejaría un rastro que nos protegiera el retorno.
Tras la indicación de Francisco hice cantidad de fotos de todo el lugar, especialmente de los detalles donde destacaba una serpiente. -Estos glifos vienen acompañados de números. Podrían estar indicando fechas. ¡Sí! Eso parecen. Lo curioso es que son fechas a futuro. -¿Qué ocurre profesor?- intervino intrigado don Miguel. -¡Es este año! Esto parece una broma. No puede ser cierto. -¿Lo que dice usted doctor Álvarez es que es difícil de creer que seamos parte de una profecía?.-Comento Francisco. -Pues, ¿quién lo diría?-dije yo- Esto se esta poniendo más interesante de lo que hubiese imaginado. Pues lo que siento en éste momento caballeros, es que la entrada es la que tiene esa marca y esta fecha. ¡Síganme!… -¡Con cuidado Joe ! …Porque esto sí puede ser peligroso. Podrían haber muchas trampas aquí . Recuerde que guardan el tesoro de un conocimiento ancestral. Mejor ir despacio- intervino el profesor. Apunté la linterna hacia aquella entrada marcada por la fecha viéndose a continuación en el suelo como unas piedras grandes que sobresalían, y el piso se veía en movimiento. Eran decenas de serpientes que se agitaban , hubo que improvisar unas antorchas para pasar en medio de ellas. Se veía que bajaban de huecos en el techo. Una de las piedras del piso que formaban parte del sendero no estaba firme y al pisarla casi me caigo en medio de las serpientes, felizmente de atrás me sujetaron. Este corredor duró poco y de pronto el camino terminaba delante de un abismo. Al acercar las linternas se veía que abajo, a gran profundidad cruzaba un río subterráneo. Ubiqué una saliente lateral o cornisa y por ella, con sumo cuidado avancé hasta hallar otra entrada que nos llevó a los cuatro a un salón amplio circular donde sobre una mesa de piedra se encontraba como un recipiente semi esférico cristalino negro, como de obsidiana, con una pequeña cabecita en la parte superior de un mono y con sus brazos flexionados sujetándose la frente. Era magnífico. ¡Era muy similar al diseño que el profesor Álvarez había dibujado en sus especulaciones!…
Al acercarle la linterna me fijé que el recipiente reflejaba en la pared de la cueva siete círculos en lo que parecía ser un mapa.
-Tiene mucho sentido Joe, -sentenció el Profesor Álvarez-, porque hay investigadores que por algo situaban supuestas ciudades subterráneas debajo y entre aquellos siete cráteres que estarían relacionados astronómicamente con la Osa Mayor. -¡Oye Joe!...-intervino Francisco-, mira en la pared donde has proyectado las siete luces, hay siete perforaciones oscuras en la roca, ¡sí observan bien hay hasta la forma del mono envolviéndolas a todos. -Es la misma imagen del mono de la escultura dijo Don Miguel -Parece que señala y marca especialmente a uno de los cráteres Joe. El mono tiene entre sus manos al…-No terminó de decirlo Francisco Todos celebramos en ese momento el doble hallazgo, y la certeza del siguiente punto que debería tocarse.
-Bien Francisco. Ya lo envié a mi editor y me esta ofreciendo aumento de sueldo.¡Imagínate! -¡Que bien! Te lo mereces porque eres un buen reportero. Bueno , mira la verdad es que…No sé como decírtelo…Yo quisiera que Jenny aceptara este regalo que le he traído, y quería preguntarte si todavía aceptaría ella salir conmigo a bailar. Francisco había traído dos paquetes envueltos en papel de regalo satinado de un color rojo, con unos moños exquisitos de color amarillo dorado. Uno de los paquetes era rectangular y grande, y el otro como el de una caja de zapatos. Abrí el más grande y me encontré con un hermoso minivestido rojo con un coqueto y revelador escote en la espalda, y en la otra caja unos bonitos zapatos de tacón rojos que le hacían juego. -Lo compre en una boutique y realmente la señorita que me atendió supo hacer la combinación. La ventaja de haber convivido contigo en estos dias me ha hecho conocer bien tus tallas. -¡Eres buen observador!...¡Bueno , acepto! …Si me esperas me cambio y me maquillo y podemos salir. -¡Sale! Es lo que estaba esperando de ti Jenny. ¡Gracias! -Gracias a ti Francisco. ¡Ya vuelvo! Me arreglé lo mejor que pude, con el brassier de siliconas y las pantimedias; y la verdad que el vestido era bastante atrevido por lo corto y por la espalda que quedaba descubierta hasta bien abajo. Y realmente no me quedaba nada mal. Una vez que me maquillé y me puse todo, estaba irreconocible. Completando la transformación con perfume. De todas maneras ya cambiado lo pensé mucho antes de cruzar el umbral de la puerta del baño. Francisco me estaba esperando en la pequeña salita de la habitación del hotel; pero al final me decidí a hacerlo.
-¡Jenny, estas soberbia! ¡Que bien te queda! -¿En verdad te gusta Francisco? Me parece que me queda muy corto y muy atrevido del escote de la espalda. -¡No, niña estas perfecta! He traído mi cámara de fotos me dejarías que nos tomáramos una foto. -¡Claro que sí! ¿Por que no?. Francisco puso en automático su cámara apoyada en un mueble y colocándose a mi lado me abrazo siendo captados por la cámara. Luego repitió la foto hasta por dos veces. Las revisó y dio su aprobación. -¿Podría tomarte algunas fotos sola para mi colección? Tengo todas las que has colgado en las páginas de travestismo, y son muy bellas. - No hay problema Francisco, ¡pero eres un goloso!... ¡Tómamelas! Pero tu dirás como quieres que pose. -¡Bueno! ¿Nos vamos Francisco? -¿Ah, si?…Que pena, esto se estaba poniendo muy ardiente. Tomé mi cartera y salimos con Francisco en dirección hacia el ascensor esperando que se abriera, y al hacerlo me abochorné porque habían alli dos señores de avanzada edad que bajaban al lobby del hotel, que me quedaron mirando fijamente . Francisco me tuvo que empujar hacia adentro porque quedé paralizada . Ni bien entré acompañada de Francisco los saludamos, respondiéndonos ellos entrecortadamente y apuntando sus miradas a mis piernas y al escote posterior. -¡Gracias Francisco, por darme ánimos! ... Ya me estaba echando para atrás. -Jenny tu eres una persona muy femenina. Más que muchas mujeres que conozco. Ya te lo he dicho. No es sólo un halago. Y se te ve divina, asi que tú segura y vayamos a tomar el auto. Francisco me llevó en un taxi porque consideró que su camioneta estaba muy polvorienta para llevarme en ella , y como no había tenido tiempo de limpiarla, fuimos a un restaurante muy exclusivo donde también se podía bailar. Desde que me senté en torno a la meza crucé las piernas coquetamente . Cenamos una comida típica muy rica, y bailamos mucho aprovechando para conocernos más íntimamente conversando de nuestros proyectos, gustos y pesares.
-¡Lo siento mucho Jenny! Sé que me excedí, pero no sabes cuanto me has excitado esta noche. Gracias por todo lo que me has dado, porque fue un sueño cumplido. -¡Buenas noches mi querido admirador! Mañana tengo que levantarme temprano para organizarme y marchar al aeropuerto. -Jenny , te comento que había aceptado el encargo de mi amiga Victoria Garza de atenderte, pensándolo en un favor personal a ella, pero resultó siendo que el favor me lo hizo ella a mí. Quisiera que me permitieras acompañarte en ésta nueva etapa , y que siguiéramos compartiendo esta magnífica aventura, así como en los ratos que resulten libres salir juntos, si no te molesta. -Querido Francisco tú compañía y apoyo hasta ahora ha sido valiosísima, y te estoy muy agradecida por ello. Incluso te agradezco que hayas sacado a pasear y bailar a mi alma femenina, pero tengo que avocarme al trabajo. No sé si tendré más momentos libres como éste. Y no te puedo ofrecer nada como mujer; y a éste paso no creo que te vayas a conformar sólo con besos y abrazos, que también yo he disfrutado. Creo que estamos jugando con fuego. -Prometo controlarme, y respetarte como persona. Pero la sola posibilidad de que en cualquier momento puedas volver a lucir como mujer para mí, me entusiasma. ¡Anda! , ¡di que sí.!... Me has hecho tan feliz y quiero compensarte por ello. -¡Eres terrible Francisco! Bueno esta bien, pero prométeme que no te excederás. -¡Te lo prometo hermosa! -Bien, buenas noches Francisco. Me giré a abrir con la llave magnética la puerta de mi habitación inclinándome un poco hacia delante y sentí una palmada en el trasero. Girándome de inmediato, vi a Francisco alejarse muy orondo silbando, feliz y contento . Entré entonces al cuarto moviendo mi cabeza, tomando una honda respiración para no molestarme. -¡Buenos días Joe! ¿Qué tal amaneciste? -¡Buenos días Francisco! …Extrañamente amanecí con la nalga marcada , pero muy bien , listo para esta nueva etapa del viaje que se ha ampliado y complicado más de la cuenta. -Tienes un trasero tan parado que provocaba. ¡Lo siento mucho! Llegamos al DF y allí a la salida del aeropuerto estaba Victoria, luciendo un atuendo propio de un Safari. -Francisco exagera. La verdad que funcionó todo perfectamente como un equipo, todos contribuyeron y aportaron lo suyo-dije yo-. Fuimos al estacionamiento del aeropuerto y alli luego de acomodar las maletas en el auto, nos subimos en la Camioneta 4x4 Montero Mitsubishi de Victoria. Durante la ruta de la salida a Querétaro contamos con lujo de detalle entre Francisco y yo, lo que había sido el descubrimiento y describimos aquel insólito lugar.
-¡En más de una !- dije yo. -Asi es Victoria, Jenny fue muy tolerante y complaciente conmigo, regalándome con sus exquisitas transformaciones. Hasta aceptó que la llevara a bailar a nuestro regreso a Culiacán con un vestido rojo que le queda espectacular. -¡Ese vestido no te lo conocía Joe, sólo la minifalda de Jean y el vestido negro! Me lo tendrás que mostrar. -¡Claro que sí!...-dije yo sonrojándome- No hay problema. Es un vestido que mi admirador Francisco me regaló junto con los zapatos que le hacen juego… Después de un largo tramo de carretera que se nos paso volando por lo animada de la conversación llegamos a la bellísima ciudad de Querétaro, donde luego de bordear su bien mantenido acueducto colonial nos alojamos en un hotel, y desde allí planificamos lo que sería la salida al dia siguiente hacia el Valle de Santiago.
-¿Jenny? ¡Que hermosa que estas mujer!. ¡Cuantas chicas darían lo que fuese por tener tu cuerpo y lucir como luces tú ! -Gracias, que gentil eres. -Te lo digo en serio. Y tienes que tener cuidado porque podrías enamorar a más de uno por allí. En ese momento apareció Francisco acompañado del Doctor Esteban Álvarez. En ese momento me sentí apenado, aunque él ya me había visto travestido en el hotel de Culiacancito. -¡Gracias a ti Esteban! La verdad que difícilmente alguien puede competir con la belleza y feminidad de Jenny. -¡Por favor Victoria!-interrumpí visiblemente mortificado- ¡Me estas haciendo avergonzarme! Eres tú la bella mujer que con su presencia alegra esta noche.¿Que dicen ustedes caballeros? -Pues las dos están para desfile. ¿No esta de acuerdo Doctor Álvarez? -¡Y que lo digas Francisco!, ¡y que lo digas!… -¿Nos vamos entonces?-preguntó Victoria Salimos fuera del hotel, y Victoria me hizo subir adelante con ella , mientras que nuestros dos acompañantes quedaron detrás. Mientras ella manejaba colocó su mano derecha sobre mi pierna cubierta por unas pantimedias negras. -¡Gracias por lo que a mi me toca, Victoria!. Llegamos al restaurante y una ves que Victoria entregó las llaves al valet parking, ingresamos en el establecimiento. Nuestros vestidos nos hacían lucir muy sexys de tal manera que no era difícil atraer la mirada tanto de hombres como de mujeres. -¡Sí! Ese es el lugar Victoria- confirmó el Doctor Álvarez. -¿Contamos con todo el equipo adecuado como linternas, cuerdas y hasta un bote inflable?-pregunto Francisco. -No se preocupen , ya todo eso esta previsto- comento muy segura de sí Victoria. En ese momento fuimos interrumpidos por la presencia de un hombre de aspecto extranjero , bastante alto que me hizo recordar a una de las personas que vi en el hotel del DF. -¡Lo que tenga que decir dígalo delante de todos nosotros, la doctora esta acompañada!-Intervino muy contrariado el Doctor Álvarez. -Es algo de mutua conveniencia que no le va a tomar más que unos minutos. ¿Podría ser doctora?-insistió el extraño. -Esta bien, Esteban no te preocupes. Voy a ir con el caballero a la barra. Ahora mismo vuelvo. Victoria se levanto dejando ver sus bellos muslos y pantorrillas que destacaban con sus pantimedias doradas y su minivestido blanco escotado, que también dejaban traslucir unos senos bien formados y firmes. Ella acompañó a aquel hombre hasta el bar que teníamos al frente, el cual estaba despejado de personas. Victoria se sentó en un banco alto cruzando las piernas derrochando belleza y sensualidad, aceptándole al parecer un trago a éste hombre. Estuvieron ellos como unos quince minutos conversando, y por los gestos de ambos se evidenció que tuvieron un altercado, aunque se ve que supieron mantener la compostura por el lugar público en que nos encontrábamos. -¿Saben lo que me ha ofrecido éste sujeto? Me propuso darme una suma considerable de dinero , todo el apoyo para mis investigaciones futuras y hasta un envidiable puesto en Londres en el Museo Británico. Pero claro, a cambio de mi cooperación completa y exclusiva en el hallazgo de todas las piezas mencionadas en el códice, y la discreción en todo lo que se ha hallado hasta ahora. Casi me sugirió que negara el descubrimiento y se lo dejara todo a ellos…¿Lo pueden creer? -¿Y quiénes son ellos?-`preguntó Francisco. -Me dio su tarjeta, aquí esta su nombre y posee un símbolo. Es un triángulo que lleva en el extremo superior un ojo. Al día siguiente ante el pedido de Victoria me vestí con la minifalda de Jean y me arreglé como Jenny . Victoria me alcanzó una camiseta suelta blanca con mangas , unas pantimedias gruesas negras y unos tennis femeninos que me quedaban un poco ajustados. Nunca me había imaginado que iría a cubrir una nota y participaría en una expedición arqueológica en minifalda . Obviamente quien estaba más que encantado por ello era Francisco. Acomodamos los equipos detrás del auto, y partimos. Nuevamente me tocó ir adelante con Victoria, y ella nuevamente puso su mano sobre mis piernas cubiertas por las pantimedias. Durante la ruta ella me hablaba y gesticulaba pero siempre terminaba colocando su mano en mi muslo, acariciándome y comentando que le gustaban mis piernas. Yo estaba acalorado por esa situación, pero trataba de disimular y llevarle la conversación. -¡Por favor Francisco!¡ No exageres!- dije yo abochornado. -Yo se lo decía hace un rato a ella, tiene una muy lindas y femeninas piernas para ser hombre, y el culo bien paradito…¡Ja,ja,ja!-acotó riéndose Victoria. -Pues estoy de acuerdo con los presentes. Es un placer a la vista nuestra estimada amiga Jenny- intervino también el arqueólogo. Yo la verdad que no sabía donde meterme. El maquillaje disimulaba mi vergüenza, pero sentía que las orejas me hervían. Hicimos una parada en el camino para repostar combustible e ir al baño en una estación de servicio, y cuando estábamos entrando, Victoria me jalo de la mano porque yo ya me estaba dirigiendo al de los varones. Bajo la falda tenía las pantimedias y una tanga blanca de encajes, por lo que muy rápidamente terminé y salí del baño. Estaba viendo unas revistas en el aparador del autoservicio, cuando por la ventana vi pasar lentamente una camioneta negra, que bajo sus lunas asomándose el mismo extranjero que había estado anoche en el restaurante. Deje la revista y me apure en avisarle a Victoria y a los compañeros de esta situación, subiendo rápidamente al auto y marchamos raudamente. -Lo siento mucho.¡ Tienes toda la razón ¡ Les he estado informando también a ellos sin darme cuenta por ser preciso y fidedigno en mis reportajes. -Pero no te preocupes que estos tipos están siendo ridículamente previsibles, y por ello podremos atajarlos donde nos convenga. Es mas te cuento que el Dr. Álvarez ya se esta encargando del asunto. -Si Jenny, ahora mismo aviso por mi móvil a las autoridades de Valle de Santiago para que intercepten la camioneta negra que nos esta siguiendo, y que se encarguen de revisarles desde los seguros hasta las licencias, con la tranquilidad propia de los pueblos. Dándonos así la ventaja de unas horas para llegar y encontrar los puntos que nos interesan. Dicho y hecho entramos a Valle de Santiago y estaban dos patrullas en la carretera. Nos detuvimos identificándonos y reiterándoles la recomendación con respecto a la camioneta negra. Pasamos el retén policial y al rato llego la camioneta siendo ésta detenida y sujeta a una revisión exhaustiva que desespero a los británicos, ellos ya de por si flemáticos. Quizás lo que no pensamos nosotros fue en la posibilidad de una “mordida” , que no es otra cosa que un pago de una coima o soborno que hace que todas las puertas se abran… En ese momento Francisco sintiendo mi mortificación y ante la posibilidad de que yo fuese descubierto como un varón travestido, intervino apurándose a aclarar que si había estado allí como varón, pero que ahora estaba de incógnito vestido como mujer por motivos de seguridad. -Por motivos de seguridad llaméeme Jenny don Oscar. -Claro Jenny, y a mi solo Oscar, sin el don. -¿Qué nos espera en la Hoya de Cíntora Oscar?- pregunto Victoria. -Gracias por la pregunta Victoria. En Cintora que esta al suroeste de la ciudad , por la carretera Valle Morelia, nos esta esperando Fermín, él es un campesino que conoce como la palma de su mano cada piedra y rincón del cráter. Lo que haya que encontrar él lo ubicará con facilidad...Por favor, en el Km 3 tome la desviación a un camino de terracería que se encuentra a la derecha amiga Victoria; luego kilómetro y medio más adelante, allí esta el acceso a Cintora. Orientados por Oscar rápidamente llegamos pié del cráter de la Hoya de Cíntora , donde encontramos a don Fermín, un hombre bajo y moreno, quemado por el sol con un impresionante pelo negro azabache y un bigote negro también , bastante poblado expandido hacia los laterales. Nos saludó muy cortésmente, ayudándonos con Oscar a recoger el equipo el cual repartimos entre todos. Yo como que estaba vestido muy femenino y juvenil, tipo camping y no propiamente para una expedición de este tipo me dieron igual que a Victoria sólo una mochila pequeña para que cargara. En cuanto a mi atuendo pudo más la coquetería que el sentido común. Pero es que con pantalones, nadie creería que era mujer.
Al irnos acercando hacia la peña que parecía un ave, uno quedaba impactado con la roca. Desde aquel lugar había una vista espectacular del cráter. Y al pie, tal como lo decía el códice, un muro de piedras similar al que ocultaba la entrada del cerro torcido, pero tan bien compactado que parecía solo un muro de contención. -Ciertamente Jenny, es igual al de Culiacancito –comentó Francisco. Con Fermín y Oscar se empezó a remover las piedras, apareciendo al cabo de un rato la profundidad de un hoyo oscuro. Fermín se agachó hacia el suelo y recogió unas cuerdas que había tomado consigo del auto de Victoria, y las desplegó, amarrando un extremo en la piedra que asemeja un ave. El profesor Álvarez acercó una poderosa linterna al interior del hoyo por donde cabía una persona, y tiro una piedra hacia adentro sonando el impacto al cabo de unos segundos, calculando con ello si el largo de la cuerda sería más que suficiente, y fue él el primero en bajar encontrándose que al dirigir la luz de su linterna hacia las paredes, éstas por su composición geológica brillaban intensamente. Luego siguió el turno de Francisco para descender, a continuación bajé yo para cubrir el reportaje desde el inicio tomando fotos, siguió Victoria, y finalmente Oscar. Fermín se quedo arriba en la boca de la cueva cuidando .
-¿Cómo cruzaste Jenny? Eres demasiado audaz- comento Victoria. -Hay que tener mucho cuidado Jenny porque estos lugares están llenos de trampas. Ya viste lo que fue la Cueva de Culiacancito. Debiste de esperarnos…-comento visiblemente preocupado el arqueólogo. -Ciertamente que si, lo siento doctor y reconozco que fue imprudente de mi parte. Pero sentí que debía de hacerlo. Como si ya supiera de este lugar, quizás en mis sueños he estado aquí. No sé cómo explicarlo, sentí de inmediato que no tenía nada que temer. ¡Bueno ya estoy aquí! Ahora, ¿qué hago? -No te muevas. Espera que crucemos contigo- dijo Francisco. En ese momento, dejé mi cámara colgando de mi cuello y siguiendo un impulso mayor a mi capacidad de control, relajé los brazos y las manos comenzando a recitar de memoria en voz alta como si fuese un poseído, resonando en el eco de la cueva, las palabras de códice:
Mientras lo hacía tuve visiones de otros tiempos narrándolos igualmente en voz alta donde en ese mismo lugar se hicieron ceremoniales mágicos y místicos, y vi a siete mujeres tomando entre sus manos de la pequeña pirámide unos cuarzos grandes y hermosos de un color amarillento ahumado que les daba la impresión de elotes gigantes, mientras un sacerdote tomaba el recipiente de cerámica pintado de rojo ladrillo, y lideraba una procesión que le seguía y en la que participaban las 7 mujeres, retirándose de la cueva pero por otro lugar, no por donde nosotros habíamos venido. Era extraño pero no se veía otra salida, sin embargo en mi visión ellos se dirigían hacia el fondo , hacia la pared…Y veía también a cada una de las mujeres en el interior de cada uno de los siete cráteres, colocando el cristal sobre piedras blancas con perforaciones para ubicar los cristales de forma perpendicular. Las piedras eran similares entre sí, había una en cada cráter y se ubicaban a poca distancia de los acantilados y al pie de los mismos como para que la luz del mediodía cayera sobre ellos.
-¡Estamos en una isla de salvación!-dije yo. -¿En una qué?- pregunto Francisco. -¡Aquí no nos va ha pasar nada! Ya verás tu, presiento que estamos protegidos. Y que esto ya estaba previsto. -¿Qué estaba previsto Jenny?- intervino Victoria. -¡Que llegáramos hasta aquí! . En dos días más habrá un eclipse y será apreciado sobre esta zona, y será sobre el mediodía de tal manera que los cristales tendrán que ser alineados en los siete cráteres sobre piedras blancas preparadas para ello. -¡Es cierto lo que dice Jenny! El eclipse será en dos dias más-comentó Oscar. -¿Y cómo sabe todo eso Jenny? -No lo sé…Acabo de tener la visión más intensa y maravillosa de mi vida… Apareció en ese instante en la cueva el británico con otros tres compañeros blandiendo sendas pistolas en sus manos. -Ud quiere que trabaje a su servicio, no que trabajemos juntos. -Sí, pero yo pago mejor que su museo y gobierno, y ya le he ofrecido un futuro promisorio que cualquier arqueólogo ambicionaría. -¡Cualquier profesional sin escrúpulos! -¡Todos tienen un precio Doctora! -¿Cómo llegó hasta aquí?...- pregunto el Dr. Álvarez. -Aquí en México el dinero abre todas las puertas, y abundan los policías corruptos. Eso no es un secreto. Y a su empleado que estaba arriba lo dejamos fuera de acción, pero no lo hemos matado, aunque el golpe en su cabeza fue muy fuerte. -¡Desgraciados!-intervino el Dr. Álvarez. -Bueno dejémonos de tanta palabrería, soy un hombre de acción y a pesar de que lamentaría dejar aquí a dos bonitas damas, hablemos claro… Entréguenme el cántaro y todo lo que han recolectado, asi como la información sino quieren quedarse para siempre en esta cueva… En ese momento extraje el último cristal y se escuchó un terrible estruendo abriéndose detrás nuestro la pared de roca, y ahondándose la grieta de tal manera que dos de los ingleses cayeron inmediatamente al abismo arrastrados por el derrumbe, otro fue víctima de la caída de una pesada roca en el pecho y el tal Gordon, quedo colgando del abismo cayéndose su pistola al vacío y sufriendo en los dedos de la mano derecha el impacto de multitud de rocas produciéndole un terrible dolor escuchando nosotros cómo maldecía mientras se le aplastaban los huesos. Nosotros salimos presurosos hacia el exterior apareciendo fuera del cráter, dirigiéndonos rápidamente hacia el auto, alli para nuestra tranquilidad encontramos a Fermin, pero con la cabeza sangrante. -¡Sí, estoy bien! Felizmente tengo como dice mi esposa, una cabeza bien dura…El que no debe de estar nada bien es el gringo que dejaron conmigo, porque le caí por detrás y lo tiré de cabeza al hueco con cuerdas y todo. -No te preocupes por eso Fermín-dijo Victoria-, lo importante ahora es que te puedas recuperar de ese golpe. Vayamos al pueblo para que te atiendan, y avisar a las autoridades de lo que ha ocurrido para que recuperen los cuerpos , venga el equipo del Museo y nosotros podamos descansar. Aquella noche en Querétaro nos reunimos todos menos Oscar en la habitación de Victoria. Yo ya vestido como Joe, el periodista…Allí les referí a todos la increíble visión que había tenido, detallando y precisando al máximo… -La Parasicología es una rama de la psicología moderna y ya es estudiada en diversas universidades- intervine yo. -El asunto amigos… –dijo muy solemne Victoria-, es que es un hecho real que lo hemos podido comprobar. Todos estuvimos allí cuando Joe canalizo esa revelación o visión, y vimos como nos salvó a todos porque sabía algo que era imposible que supiese por otra vía.
En ese momento el Dr Álvarez leyó la transcripción de la cuarta página del Códice que había traído consigo sin que nosotros lo supiéramos, y la leyó en voz alta: ¡Si se dan cuenta confirma la visión de Joe! -¡Ciertamente!...-dijeron todos, celebrando inmediatamente con un licor que extrajo Victoria de su frigobar, y que repartió en los pocos vasos de la habitación y en unos improvisados vasos descartables. Al día siguiente muy temprano llegamos donde Oscar quien nos recibió junto con Fermín quien lucía una gruesa venda alrededor de la cabeza. Preguntamos por su salud y nos respondió sonriendo que las había pasado peores…Oscar comento que la policía encontró con ayuda de los bomberos los cuerpos de cuatro extranjeros, pero solo de cuatro, y que inmediatamente se habían apersonado de la embajada de Inglaterra, llegando hasta el lugar un helicóptero con más extranjeros. También nos dijo que su esposa ya había corrido la voz entre sus amistades, y ya estaban ubicadas las siete mujeres que con sus maridos e hijos nos iban a apoyar estando al día siguiente en los siete cráteres. En ese momento apareció la esposa de Oscar vestida como para ir al monte…Oscar nos la presento. Era ella una mujer de mediana edad, baja, ligeramente robusta, pelo negro azabache, larga cola de caballo y buen semblante. Oscar no le había dicho para nada a su esposa que era yo, y que era un travesti. Asi que le tratamos de explicar a ella que no había venido ese día porque se quedo en el hotel descansando, lo cual se vio que la preocupo . -No se preocupe- dijo Victoria haciéndome guiños-, me encargaré personalmente que Jenny luzca éste vestido el día de mañana. Fuimos con Oscar y Guadalupe en la camioneta de Victoria, acompañados por el Dr. Esteban Álvarez y por Francisco, y fuimos recorriendo cada uno de los cráteres guiados por mi intuición, encontrando en cada uno de ellos, en el fondo de los barrancos siempre una inmensa piedra blanca a manera de un menhir con una perforación evidente para colocar el cristal que le correspondía en determinada posición. Con la luz del sol estos cristales emitían un extraño resplandor , pero debían de ser colocados recién al día siguiente, y a la hora exacta.
En ese momento descendieron dentro de la cueva Victoria, Francisco y Oscar con su señora todos muy contentos con el espectáculo tan extraordinario que significaron los haces de luz y el señalamiento del cerro donde estábamos posicionados. Nos encontraron con una gran sonrisa en los labios…
-¡Gracias Guadalupe!…-La abracé tiernamente y nos retiramos. Nos regresamos al distrito Federal con la alegría de haber participado en un hecho maravilloso e irrepetible. Como Victoria estaba cansada le pidió a Francisco que éste manejara la camioneta , pero él condicionó que fuese yo adelante acompañándole, lo cual hice y también se estuvo tratando de pasar de listo poniéndome la mano en mi pierna durante el viaje, pero le peñisque fuerte la mano cortándole la iniciativa.
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